La psicóloga Alba Cardalda aborda en el pódcast ‘VERDADES (in)CÓMODAS’ uno de los errores más comunes al poner límites: creer que basta con expresarlos. Su reflexión apunta a la responsabilidad individual y a la necesidad de actuar cuando no se respetan

Alba Cardaldapsicóloga, ha vuelto a poner el foco en uno de los temas más debatidos en el ámbito de las relaciones personales: los límites. Durante su intervención en el pódcast ‘VERDADES (in)CÓMODAS’, la experta ha dejado una reflexión que no ha pasado desapercibida: “Si al poner un límite y no ser respetado no hay una consecuencia, no es un límite”.

La afirmación parte de una idea que desmonta una creencia muy extendida. Muchas personas consideran que establecer límites consiste en decirle a los demás lo que deben o no hacer. Sin embargo, Cardalda insiste en que la clave está en uno mismo. “Tú le puedes decir a una amiga ‘me molesta mucho que llegues tarde’ o ‘avísame’”, ejemplifica, pero advierte de que si la situación se repite sin cambios, el problema no está solo en la otra persona.

La psicóloga subraya que un límite real implica una acciónno solo una petición verbal. Si alguien sigue actuando igual y “no hay un cambio en tu conducta, alguna consecuencia”, entonces ese supuesto límite pierde su sentido. Desde su perspectiva, no se trata de controlar al otro, sino de asumir una postura propia coherente con lo que se quiere tolerar.

Cardalda introduce así una distinción importantelos límites no son imposiciones. “Entender los límites como algo que tú impones a los demás” es, según explica, un error frecuente. En relaciones sanas y horizontales, nadie puede obligar a otro a comportarse de una determinada manera. Cada persona es libre de actuar como quiera, lo que obliga a replantear el enfoque.

La alternativa que propone pasa por considerar los límites como un compromiso personal. “Es algo que yo he decidido conmigo misma, qué es lo que voy a tolerar o no en las relaciones”, señala. Esto desplaza la responsabilidad hacia uno mismo, alejándola de la idea de controlar al otro

Cuando ese compromiso no se respetala decisión vuelve a recaer en quien lo ha establecido. “Si tú no respetas ese límite, soy yo la que entonces tiene que decidir qué hago con esta relación”, explica. La reflexión abre un debate incómodo pero necesario: mantener vínculos donde no se respetan los propios límites implica asumir las consecuencias de seguir en ellos.

https://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/2026-05-04/alba-cardalda-psicologa-poner-limite-no-ser-respetado-consecuencia-1qrt_4346526/